En sintonía con el azul profundo

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Por: Food & Travel
Fotos: Charly Ramos

Debajo del mar y la selva de la Riviera Maya aguarda un mundo casi tan asombroso como el de la superficie, un universo solo al alcance de aquellos que han aprendido a dominar la mente y su respiración. Así lo pudo comprobar Arturo Torres Landa en esta experiencia al estilo Food and Travel en Quintana Roo.

Invitados por Alltournative, empresa mexicana de experiencias de ecoturismo de primer nivel, y acogidos por la hospitalidad de Fairmont Mayakoba, nuestros invitados a la más reciente Food and Travel Experience se trasladaron a la Riviera Maya para bucear y conocer las maravillas debajo de su suelo y en el fondo del mar. Aquí el recuento de un viaje increíble entre el azul del Caribe y el turquesa de los cenotes mayas.

DÍA 1 PREPARACIONES PARA LA INMERSIÓN

Tras surcar los cielos y aterrizar en el puerto de Cancún, nuestros invitados y el equipo de Food and Travel fuimos recibidos por Alltournative, en cuyos vehículos nos transportamos hacia el que sería nuestro hogar durante las siguientes jornadas de expedición: el hotel Fairmont Mayakoba.

Ubicado en el impresionante complejo hotelero de Mayakoba, esta propiedad rodeada por manglares es perfecta para hospedarse de forma segura, pues recibe a cada huésped con un registro de su temperatura y síntomas, además de hacerlo pasar por un filtro de higiene.

Una vez en el hotel, nos relajamos y disfrutamos de ceviches y aguachiles en Las Brisas, restaurante frente a la playa. Tras ver la puesta de sol y descansar un poco, los invitados a esta experiencia se reunieron en HIX Lounge, Bar & Terrace. Allí, en compañía de mezcalitas y gin tonics, conocimos a Marco Antonio Sánchez, director de CX Divers, que guiaría las inmersiones.

Con más de 20 años de experiencia como buzo, instructor y distribuidor de equipo de buceo para National Geographic, Marco Antonio explicó a los asistentes las rutinas del día posterior.

DÍA 2 NOHOCH: UNA CATEDRAL SUBTERRÁNEA

A la mañana siguiente salimos muy temprano de Fairmont Mayakoba para tomar la carretera con dirección a Tulum. Tras cerca de una hora de trayecto, nos recibieron en Native Park Tulum, uno de los conceptos de aventura que conforman el catálogo de Alltournative. Listos con el equipo de buceo, y a bordo de un vehículo, nos internamos en la selva para encontramos con los equipos de Alltournative y CX Divers, comandados por Marco Antonio Sánchez. Con ellos entramos en el espectacular cenote Nohoch, considerado la puerta de acceso a Sac Actún, un sistema de cavernas y ríos subterráneos que, de acuerdo con estimaciones, tiene cerca de 350 kilómetros de largo. Pero antes, Marco Antonio hace hincapié en las medidas de seguridad, recordando que, bajo el agua, el pulgar hacia arriba no indica que todo está bien, sino que es una señal pidiendo salir del agua.

Desde afuera, el cenote Nohoch luce como una cueva mediana, parcialmente cubierta por un muro de roca y repleta de agua de un verde intenso; sin embargo, la boca del cenote se conecta con un pasadizo que, ya sea buceando o haciendo esnórquel, conduce a enormes galerías subterráneas. Cubiertas por miles de estalactitas y sostenidas por columnas de calcio sumergidas en agua turquesa, estas bóvedas se formaron hace millones de años; debido a su enigmática belleza, Nohoch y los otros 111 cenotes que forman Sac Actún fueron considerados entradas al inframundo por los antiguos mayas.

Asombrados por admirar esas imponentes estructuras, los invitados se sumergieron por cerca de una hora, para luego volver a la superficie emocionados.

En Fairmont Mayakoba, la luna llena ya nos esperaba. Bajo su luz, disfrutamos de una deliciosa cena en la playa, compuesta por cocteles y langosta a la parrilla.

DÍA 3 SEMBRAR VIDA BAJO EL MAR

El Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos es un verdadero santuario para la vida costera y subacuática de Quintana Roo; cuenta con cerca de nueve mil hectáreas y forma parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, la segunda barrera de coral más grande de todo el planeta. A orillas de este paraíso marino se localiza Native Park Puerto Morelos, donde el grupo de buzos invitados y Food and Travel nos encontramos con las doctoras Claudia Padilla y María del Carmen García. Compuesto por un club de playa, desde este ecoparque es posible explorar los arrecifes de Puerto Morelos, gracias a que cuenta con equipo para practicar esnórquel e infraestructura para recibir a los submarinistas.

De este modo, María del Carmen García, directora del parque nacional, relató a los invitados la importante función ecológica de los arrecifes, puntualizando que, a la fecha, se desconocen las causas precisas de su blanqueamiento y muerte. Desde luego, la contaminación del agua y el calentamiento global son los principales sospechosos.

Para tratar de revertir estos efectos, la doctora Claudia Padilla y su equipo, del Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (INAPESCA), realizan la cría en viveros de corales Acropora palmata y Acropora prolifera, también conocidos como cuerno de alce y cuerno de ciervo, respectivamente. Una actividad única en la que nuestros invitados no dudaron en participar esa tarde.

Antes de esta inmersión con causa, los buzos se sumergieron frente a las costas de Puerto Morelos para adentrarse en el Juan Escutia C-56, un pecio (porción de nave naufragada) por la Marina Armada de México para fomentar la proliferación del coral y otras especies marinas. Así, tras navegar unas pocas leguas mar adentro, volvieron a internarse en las aguas para ayudar al equipo de INAPESCA a rescatar fragmentos saludables de coral, colocarlos en conectores de PVC para luego insertarlos en parrillas fijas en el sustrato marino. Cada uno de los asistentes aportó un poco de su trabajo, esperando a que, con el paso de los meses, esos pequeños corales crezcan, se reproduzcan asexualmente y maduren, completando un ciclo que termina con su inserción en parches coralinos del gran Sistema Arrecifal Mesoamericano, frente a las costas de Quintana Roo.

De vuelta en NativePark Puerto Morelos, fuimos recibidos con una deliciosa comida ofrecida por el chef Jorge Ildefonso y la fundación Pesca con Futuro, un movimiento que busca contribuir a la salud marina informando al consumidor sobre la pesca sustentable. A nuestras mesas llegaron como entrantes un tiradito de King Kampachi con naranja agria montado sobre un buñuelo de hoja de aguacate, así como un cangrejo en tempura acompañado con alioli de lima yucateca. Como platos centrales, Ildefonso sirvió una quesadilla de pulpo con chicharrón prensado en salsa verde con menta, al igual que la totoaba sustentable de Earth Ocean Farms en tortilla de maíz con salsa de ceniza de manzana y arúgula. ¿El postre? Un helado de cheesecake con queso azul y miel de Xuná6n Kaab. Al terminar este banquete, los involucrados recibieron un reconocimiento que avala su aportación al rescate de los corales.

DÍA 4 EN EL OJO DE UN JAGUAR

Después de bucear en aguas abiertas, nuestros invitados dedicaron la tercera jornada a explorar el subsuelo de Quintana Roo. A pocos minutos de la frontera con Yucatán, se localiza Native Park Pac Chen, parque sustentable operado por Alltournative que permite explorar la selva y adentrarse en el colosal Cenote Jaguar envueltos por misticismo. La prueba de lo anterior es la ceremonia con copal que un ah men o sacerdote maya realizó frente al grupo, solicitando permiso para ingresar al cenote.

Invisible desde el exterior, el Cenote Jaguar es una bóveda colosal, con una altura aproximada de 13 metros antes de tocar el agua y más de 20 debajo de la misma. La peculiaridad del sitio es que la única forma de sumergirse en él es haciendo rapel: usan-do poleas y la fuerza de sus brazos, el equipo de Alltournative se dedicó a bajar a cada uno de los buzos, quienes, una vez en el agua, descendieron más de 22 metros.

A decir de nuestro guía, este cenote es único porque no cuenta con adornos (estalactitas o estalagmitas), pero sí con una montaña de escombros formada por un derrumbe. Además, como pudieron comprobar nuestros invitados, el Cenote Jaguar resguarda restos humanos de misteriosa antigüedad y procedencia, visibles tras pasar a través de una nube de azufre. Luego de un buceo exitoso, todos los que entramos a las “fauces” del cenote regresamos a la superficie haciendo rapel. Emerger por la estrecha entrada de esta caverna, hacia la luz, fue el cierre perfecto para una experiencia que inició impregnada de una especial espiritualidad.

Por la noche, ya en Fairmont Mayakoba, nuestros invitados a esta Food and Travel Experience conocieron la propuesta de Gabriela Ledesma, chef encargada de HIX Lounge, Bar & Terrace. En este espacio, Ledesma ha creado un menú de 22 platos inspirados en el Lejano Oriente pero con factura mexicana.

DÍA 5 ENTRE CORALES Y TIBURONES

El último día de actividades se desarrolló en varios escenarios: los invitados con experiencia bajo el agua se desplazaron mar adentro frente a Playa del Carmen, para bucear con CX Divers en compañía de tiburones toro. Este escualo puede medir hasta tres metros, y su mordida es la más potente entre todos los tiburones, pues equivale a 612 kilogramos-fuerza. Y a pesar de que la sensación de riesgo era latente, todos volvieron salvos, agradecidos con la excelente visibilidad del agua.

Mientras esto ocurría, el equipo de Food and Travel se dirigió a Puerto Morelos para conocer el trabajo de Oceanus, asociación civil dedicada al estudio y conservación de los ecosistemas costeros de nuestro país. En el muelle de este poblado nos embarcamos para sembrar coral, con la salvedad de que lo hicimos usando esnórquel y no tanque de buceo. Así, para esta experiencia, ofrecida también en alianza con Fairmont Mayakoba, no es necesaria una certificación de buceo, por lo que puede realizarla cualquier viajero con conocimientos básicos de nado.

En compañía de los biólogos de Oceanus rescatamos fragmentos de oportunidad, es decir, pedazos de coral derribados por las tormentas. A bordo del bote aprendimos a trozarlos y manejarlos con cuidado, para posteriormente montarlos en los conectores. De nuevo en el agua, nos sumergimos en el arrecife, anclamos los corales al vivero y nos maravillamos con la gran cantidad de vida que habita en estas coordenadas: peces perico, barracudas y cirujanos pululaban entre los corales. Lo mejor de estas experiencias con Oceanus es que aceptan estudiantes, turistas y voluntarios. Si no es posible viajar a la Riviera Maya, desde casa se puede apoyar su labor con donativos o adoptando un coral en su página web.

De regreso en Fairmont Mayakoba, festejamos el final de este increíble viaje con una cena de blanco en la playa. Iluminados por una luna plena, bajo la palapa del Ki’ Beach Bar, nuestros invitados gozaron de una parrillada coreana y compartieron sus vivencias con los anfitriones de Alltournative, CX Divers e INAPESCA. Sin duda alguna, esta travesía a las profundidades de la Riviera Maya tocó lo más hondo de sus corazones.

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