Cuadra Macaria, el lugar de la vida ecuestre en la CDMX

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Uno de los jinetes mexicanos más reconocidos nacional e internacionalmente es Nicolás Pizarro, abogado de profesión y jinete de corazón, quien ha representado a México en más de 30 Copas Nacionales alrededor del mundo.

Nicolás Pizarro nació en la Ciudad de México, el 29 de septiembre de 1978. Inició su trayectoria ecuestre a los 5 años en la disciplina de Alta Escuela, incursionando en el salto con tan solo 12 años.

Entre sus logros se enlistan 12 Grandes Premios Internacionales en México y 3 Grandes Premios Internacionales en el extranjero, fue rankeado por la Federación Ecuestre Mexicana en 1er lugar de forma consecutiva en 2012, 2013 y 2014. También fue parte del equipo que clasificó entre 42 países y participó en la Final Internacional CSIO5* de la Federación Ecuestre Internacional en Barcelona, España, en los años 2015 y 2016.

Actualmente dirige uno de los espacios más queridos por los amantes de la vida ecuestre: Cuadra Macaria.

La historia de este lugar comenzó hace varios años atrás, en 1998, cuando era un criadero de caballos españoles, propiedad de su abuela y Nicolás lo transformó en un hípico especializado en el salto, donde los apasionados de la equitación (en su mayoría niños) asistían para disfrutar de sus caballos. Tiempo después, se instaló como una escuela: Cuadra Macaria.

En el 2003, las instalaciones de la escuela se trasladaron al Estado Mayor Presidencial, hoy el Centro Ecuestre de Alto Rendimiento de SEDENA. Ahí continuó la magia. Y es que Cuadra Macaria además de ser la escuela de equitación que ofrece clases con el talento y profesionalismo del jinete Nicolás Pizarro, también es el resultado del trabajo en conjunto con el apoyo de su incondicional esposa, Rocío Barriga, y la entrega de 12 entrenadores/jinetes que al igual que su director sobresalen por su disciplina y entrega.

Hoy, en Cuadra Macaria se atiende a aproximadamente 130 caballos, además de los alumnos de todas las edades y niveles, desde quienes ya participaron en Campeonatos Centroamericanos, Grandes Premios, Copas de Naciones, hasta los alumnos de la escuela, que por cierto está a cargo de quien en su momento fue alumna de Nicolás Pizarro.

El éxito de esta institución no es sólo la trayectoria de los profesionales que están frente a los alumnos, sino el sistema que creó Nicolás Pizarro, quien ha formado a jinetes con una educación integral, son más que personas montando a caballo, son deportistas que además realizan gimnasia, que fortalecen su estado físico, pero también el mental.

“No es sólo montar a caballo, es fortalecer el cuerpo y la mente para lograr el control, la cadencia y ritmo que se requiere para realizar el recorrido en una competenica, además de la concentración que debe lograr el jinete para en minuto y medio demostrar todo lo que se ha practicado; aprenderte la pista, controlar los nervios y la presión. Es un gran deporte”, comentó Rocío Barriga, quien comparte la pasión por el mundo ecuestre y es uno de los pilares de Cuadra Macaria desde el inicio de este gran proyecto.

Otra de las ventajas con las que cuentan los alumnos radica en la confianza, la cual se ha ganado con base en el esfuerzo y la impecable reputación de Nicolás, logrando así el apoyo de los padres de sus estudiantes quienes respaldan sus recomendaciones.

“La equitación es un deporte que combina trabajo, constancia, talento, concentración, pero especialmente disciplina…  te regala momentos increíbles pero se viven también muchos contrastes, del blanco al negro y con un sinfín de tonalidades de grises, un día puedes estar en el pódium y al otro día te puedes literalmente caer, pero son esos momentos los que te forjan el carácter”, comenta Nicolás.

Recordemos que es un deporte en equipo, donde la conexión con el caballo es básica para alcanzar el reconocimiento. Son animales dóciles, pero fuertes, capaces de convertirse en una extensión del ser humano.

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